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El mundo está mal, nuestra realidad diaria está mal. Una gran confusión reina allá afuera. Dios ha sido sacado de la vida de mucha gente, ha sido expulsado de las instituciones, de la vida social y política. Dios es el gran discriminado de nuestra época. Eso ha llevado a los hombres y mujeres de nuestros días a la desorientación. Por faltarles Dios no saben quiénes son, de dónde vienen y a dónde van.

Ante esta catástrofe generalizada, en la que nos tenemos que mover, podemos adoptar dos posturas: la primera es la del depresivo: “Ya todo está perdido”, “no hay vuelta atrás” …. la segunda es la del hombre de fe, quien sabe que, aunque la realidad se muestre dispar, esa disparidad juega para nuestro lado, pues el mal tiene hombres, dinero, instituciones y demás; pero no tiene al Dios Todopoderoso al cual nosotros poseemos.

Personalmente, estoy convencido de que la situación actual que atraviesan tanto el mundo como la Iglesia, solo puede hallar solución en un retorno a Jesucristo, el único que puede hacer nuevas todas las cosas.

¡Tú Reinarás! Un camino para el reinado del Corazón de Jesús

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El mundo está mal, nuestra realidad diaria está mal. Una gran confusión reina allá afuera. Dios ha sido sacado de la vida de mucha gente, ha sido expulsado de las instituciones, de la vida social y política. Dios es el gran discriminado de nuestra época. Eso ha llevado a los hombres y mujeres de nuestros días a la desorientación. Por faltarles Dios no saben quiénes son, de dónde vienen y a dónde van.

Ante esta catástrofe generalizada, en la que nos tenemos que mover, podemos adoptar dos posturas: la primera es la del depresivo: “Ya todo está perdido”, “no hay vuelta atrás” …. la segunda es la del hombre de fe, quien sabe que, aunque la realidad se muestre dispar, esa disparidad juega para nuestro lado, pues el mal tiene hombres, dinero, instituciones y demás; pero no tiene al Dios Todopoderoso al cual nosotros poseemos.

Personalmente, estoy convencido de que la situación actual que atraviesan tanto el mundo como la Iglesia, solo puede hallar solución en un retorno a Jesucristo, el único que puede hacer nuevas todas las cosas.